10 de octubre de 2020

El macramé es una de las técnicas más populares en el mundo de la fabricación de joyas, y una vez que aprendimos a hacer macramé, no queríamos parar nunca. 

 
¿Qué es el micro macramé?
El micro macramé es una técnica que utiliza un cordón fino para crear joyas de macramé intrincadas y delicadas. Si bien el micro macramé usa un cordón más delgado que el macramé tradicional. La única diferencia entre los patrones tradicionales de macramé y micro macramé es el grosor de los cordones, aunque nunca lo sabrás por lo exquisitos y complejos que parecen los diseños. La joyería hecha con micro macramé es como la hermana mayor más fresca del macramé tradicional, ya que da como resultado piezas de joyería hermosas y útiles, y refinadas.
Las pulseras son una de las formas más populares de crear joyas con micro macramé, lo que no es ninguna sorpresa. Las pulseras de micro macramé requieren menos tiempo que un collar anudado. Además, una vez que domines los conceptos básicos del macramé, podrás pasar a técnicas más desafiantes para hacer pulseras increíblemente hermosas.
 
¿Qué significa macramé para nosotros?
El macramé para nosotros es es una forma de jugar con la imaginación, es estilo de vida; podemos reflejar lo que somos, lo que nos gusta, lo que sentimos. Además da completa libertad no sólo en su ejecución sino también en la vida, el poder hacer lo que nos gusta, sin depender de nadie, ni de horarios.
Cuando comenzamos a sumergirnos profesionalmente en este mundo, pudimos ver que es una actividad que está subestimada, muchas veces al mencionar la palabra macramé se lo relaciona con “baratijas” , en general no se tiene conciencia de la amplitud de la técnica.
Y entonces surge la pregunta ¿Por qué se ha desvalorizado ó subestimado el macramé?

Porque es muy difícil encontrar en las ferias artesanales, por ejemplo, algo diferente, único, en general se ven los mismos diseños, los mismos colores, se van convirtiendo en piezas ordinarias que de algún modo van perdiendo el valor esencial de la autenticidad y la individualidad. Lo decimos desde nuestra experiencia, después de haber recorrido una inmensa cantidad de ferias por montones de lugares de la geografía española, claro que a veces surgen excepciones, por eso hablo de generalidades.
Hay que aceptar que dentro del macramé hay muchas ramas, muchos estilos, lo importante es darse cuenta de lo abarataba que es la técnica y revalorizarla desde ese punto de una manera positiva, viendo como se puede hacer desde una simple pulsera hasta una gran escultura.

¿Cómo describiríamos nuestro trabajo?
Nuestro trabajo es el resultado de una búsqueda y un desafío continúo. Encontramos formas y buscamos como combinarlas entre sí jugando con el color para construir una imagen armónica. Es un desafío desde que se piensa esa imagen hasta que se construye y es un desafío lograr cada cosa que se imagina, pero creemos que no hay nada que no se pueda conseguir. Es un trabajo meticuloso, fino, detallado, de mucha paciencia, hecho con pasión, dedicación y criterio estético.
 
¿Cómo aprendimos macramé?
Empezamos casi por casualidad en el año 2010, coincidimos con un artesano de macramé, enamorándonos de las creaciones y pensando que eso también lo podíamos realizar nosotros. Nos entusiasmó la idea de probar si podíamos realizar esta técnica para complementar los trabajos que estábamos llevando a cabo en ese momento. Tomamos el primer hilo que tenía cerca y, a pesar de que nos costó un poco vencer estos primeros desafíos textiles, pudimos lograrlo y esto nos entusiasmó para seguir probando nuevos desafíos.
En ese momento el uso de internet era tan popular como ahora para encontrar este tipo de contenidos. Entonces buscamos más información y practicamos. Ya habíamos logrado aprender solos. La mejor opción sería continuar nuestro camino de forma autodidacta, probando cualquier cosa que se nos ocurriera, investigando, mirando, pensando como emplear todo lo que ya sabíamos.
 
¿Cómo ha evolucionado nuestro trabajo desde que empezamos hasta ahora?
Ha sido un proceso increíble y lo sigue siendo. A veces miramos hacia atrás y parece que fue ayer cuando hicimos el primer nudo. Cuando comenzamos ni siquiera imaginábamos que se podía hacer una escultura de nudos, es algo que nunca nos propusimos, solo fluyó. Fue un proceso de experimentación en el que fuimos cruzando etapas y probando diferentes estilos, desde joyería, tapices hasta esculturas.
Siempre fuimos muy exigentes con nosotros mismos en todo lo que nos gusta, siempre nos esforzamos al máximo para ir superándonos día a día. Con el macramé, esto nos paso a un nivel muy alto. Nos apasiona ver como todos los días podemos descubrir algo nuevo, una manera diferente de mover y trabajar los hilos.
Describimos brevemente nuestro proceso creativo
Es difícil describirlo de un solo modo, pero podríamos decir que comienza en el momento que aparece la idea “prima”, la que nos da la base para desarrollar el proyecto. En el proceso de tejido pueden ir variando algunos detalles, pero siempre recurrimos a esa imagen original para ser fiel a la idea “prima” y por lo general nos da buen resultado.
A veces solemos hacer bocetos, anotamos cosas que se nos ocurren para agregar, miramos imágenes reales o dibujos de las cosas que queremos anudar para inspirarnos.
Es muy loco y divertido ver como van fluyendo las ideas, como se van construyendo, y luego al ver cada pieza terminada recordar todo el proceso que hubo antes de llegar ahí.
Después de toda la investigación, está el momento en el que nos sentimos listos y con ganas de poner manos a la obra y entrar en contacto con el hilo para poder darle forma a aquella idea. En ocasiones nos cuesta tomar impulso para los primeros nudos, pero al instante en que empezamos sentimos que somos parte del hilo, nos movemos con él, es un mecanismo perfecto y matemático, nos zambullimos en ese mar de hilos para darles forma, disfrutando de esa maravillosa sensación de apretar nudo tras nudo. Es muy relajante, un proceso casi meditativo y nos emociona ver como va creciendo y apareciendo poquito a poco la imagen que pensamos, y tenerla ahí, poder verla, tocarla, eso nos da el empujón final para seguir anudando hasta concluir la pieza.
Por último, está la instancia de montaje de la obra. A veces queda lista de una sola vez y otras vamos dando retoques hasta conseguir la armonía que deseamos.
 
¿Qué tipo de hilo usamos y por qué?
Usamos hilo encerado, aunque hemos probado rafias sintéticas, hilos de algodón, cuero, lanas, etc., siempre volvimos al hilo encerado porque nos gusta su variedad de colores, su versatilidad para trabajarlo. Cuando esta anudado es super resistente y adopta perfectamente cualquier forma. Además, al ser tan fino, permite generar detalles muy precisos. También nos gusta incorporar detalles en otros materiales, como cartón, masilla, telas o cuero para dar un detalle diferente y complementar así los nudos.
¿Tenemos algunos consejos para otros artistas que están comenzando?
Insistir, perseverar, tener paciencia, seguir a pesar de los obstáculos. Lo mejor es jugar libremente con los hilos, probar cualquier cosa que se les ocurra, aunque luego no sea “útil” o no nos guste, improvisar ; aprender por prueba y error y tratar de resolver los problemas que se presentan pensando, haciendo uso de la imaginación. Esto es muy fructífero y hace del proceso algo mucho más divertido y enriquecedor, el descubrir las cosas por si mismos es invaluable. Esta bueno de vez en cuando recibir algún “tip” o recurrir a algún tutorial, pero no hay como la imaginación personal.
Una vez que adquirimos la técnica básica no queda más que practicar y liberar la imaginación!
Puedes enviarnos tus comentarios, estaremos encantados de leerlos.

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