5 de Febrero de 2021

Cualquiera que recuerde los años de la Gran Recesión (también conocida como la crisis financiera de 2008), sabe que evitar el impacto que van a sufrir los negocios económicos a nivel mundial (y que ya estamos sufriendo) como consecuencia de la frenética expansión de el coronavirus sería de mal gusto. 

Nos enfrentamos a una situación de emergencia mundial sin precedentes, que probablemente conducirá a cambios importantes en nuestra sociedad, a todos los niveles. En PuckArte, sin embargo, a pesar de las numerosas incertidumbres en las que estamos inmersos, creemos que ha llegado el momento de darnos un respiro, apagar las noticias y luchar por promover el pensamiento positivo. 

Y por supuesto confiar en la fuerza de un campo como es la artesanía, que tiene algo incrustado en sí y en comparación con otras industrias tiene una gran capacidad para superar las dificultades, tal y como viene demostrando durante muchos años. En cualquier caso, antes de continuar quisiera aclarar que de ninguna manera pretendo tener una actitud frívola ante la seriedad y el momento crítico que atraviesan muchos profesionales y amigos de la industria, sino todo lo contrario, muestro mi apoyo sincero y el más pleno respeto hacia ellos. 

Las medidas y ayudas gubernamentales, sin duda, dejarán su huella en la industria y la evolución de nuestro panorama artesano, junto con las situaciones particulares y económicas de cada caso concreto. Pero en este artículo quería compartir cinco puntos y algunas reflexiones personales que espero, de alguna manera, puedan ayudarnos a ver algo de luz al final del túnel. 

Somos un colectivo que se ha visto especialmente golpeado por la crisis sanitaria y económica. Se dice que los artesanos, nos situamos en en el vagón de cola de la salida de la crisis económica. Para algunos, nuestra actividad no es esencial, la mayoría nos nutrimos de clientes que en su mayoría acuden a ferias donde la afluencia de gente es fundamental. Y todos sabemos que tardaremos mucho en volver a ver este tipo de actividades. 

No somos un colectivo que esté especialmente unido ni que podamos ejercer presión, como si lo pueden hacer otros gremios perjudicados para que alguien les tenga en cuenta. Por este lado es complicado que encontremos apoyos en algún lugar. La mayoría somos autónomos y trabajadores, sin grandes beneficios que estamos acogidos al cese de actividad en el mejor de los casos. 

Las ferias en las que participamos, implican una concesión administrativa de ayuntamientos, pero que en caso de concederse implican un alto coste para poner el puesto. Con el problema añadido de que mucha menos gente acudirá a este tipo de lugares, menos clientes y menos facturación. Pero el mismo gasto para montar la tienda. 

Luego está el lado del consumidor. Con mucha gente con problemas para cobrar sus ERTES, la colas de alimentos cada vez más largas, la realidad es que este tipo de productos están al final de la lista de la compra. No es algo indispensable y en todo caso se buscan más como regalos o para darse un capricho que muchos ahora no pueden permitirse. 

Queda la opción de reinventarse, de empezar a vender por Internet. Aún nos queda mucho trabajo por hacer. Y Por último está la cuestión del precio. ¿Son competitivos los precios de los productos artesanos? Pues depende de con qué lo comparamos. Si lo hacemos con productos importados de China y fabricados en serie con baja calidad su precio estará muy por encima. Si lo comparamos con una joya o un producto creado solo para nosotros, suele ser bastante barato.

NO SALIMOS, PERO ESTAMOS MAS EN CASA. LAS ARTESANÍAS SE ADAPTAN A UN NUEVO ESCENARIO. 

La prueba de ello se encuentra en el hecho de que muchos consumidores de lo hecho a mano hacen pedidos online. 

Esta circunstancia, además de servir para paliar el impacto negativo del cierre brusco de bares, comercios, etc., permite a los consumidores, mantener su mente ocupada en manualidades o artesanías y cubrir sus necesidades durante el encierro. Tenemos que elogiar la creatividad en cuanto a soluciones temporales para la venta directa / online que se han puesto en marcha en las últimas semanas, y la rápida adaptación de muchos artesanos a la nueva situación. 

LOS VALORES DE MARCA SON CLAVE AL PAGAR MÁS. 

Los valores que representa una marca; La sostenibilidad y la transparencia asociadas a su origen son también factores cada vez más valorados por los consumidores, cuando se trata de calidad o conveniencia, superando a otros factores como el precio.

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